MEJORA DE LAS CAPACIDADES COGNITIVAS Y AFECTIVAS DE MINDFULNESS Y REDUCCIÓN DE SÍNTOMAS PSICOPATOLÓGICOS

» MEJORA DE LAS CAPACIDADES COGNITIVAS Y AFECTIVAS DE MINDFULNESS Y REDUCCIÓN DE SÍNTOMAS PSICOPATOLÓGICOS

AUTORES

 

José Gil Martínez. jose.gil-martinez@uv.es

Pilar Barreto Martín. pilar.barreto@uv.es

 

Inmaculada Montoya Castilla. Inmaculada.Montoya@uv.es


RESUMEN: En el presente estudio hemos aplicado un programa de intervención mediante “mindfulness” de 8 a 10 sesiones, en grupo a personas que querían aprender a meditar y estudiantes de psicología; también se ha utilizado dicha intervención con pacientes afectados de diferentes problemáticas psíquicas que tras su evaluación se consideraba que la “consciencia plena” les podía beneficiar y deportistas con escasa capacidad de concentración. Las sesiones incluyen métodos de meditación junto con técnicas de yoga y estiramientos suaves. Se han evaluado las capacidades cognitivas y afectivas de mindfulness, así como los síntomas psicopatológicos y la participación en el programa para comprobar los efectos de la intervención.

 

PALABRAS CLAVE: Atención, Focalización en el presente, Conciencia, Aceptación, Regulación emocional, Depresión, Ansiedad.

Attention, Present-focus, Awareness, Acceptance, Mindfulness, Emotion regulation, Depression, Anxiety.

 

1. INTRODUCCIÓN:

En el conjunto de las terapias cognitivo-comportamentales, reciben el nombre de terapias de tercera generación aquellas que incluyen procesos de mindfulness y aceptación así como compromisos y cambios directos de conducta (Hayes, 2006).

Mindfulness, “conciencia plena” o “atención plena” tiene sus orígenes en la meditación budista zen. De forma nuclear, tiene como objetivo conseguir estar en el momento presente de forma activa y reflexiva. Se plantea que la atención plena sea de carácter no valorativo, para ello es necesaria la observación de forma abierta, sin criticar ni valorar. Supone intentar vivir sin prejuzgar. Más que una técnica, se podría considerar como una filosofía de vida, una forma de estar en el mundo evitando los prejuicios: abiertos a la experiencia sensorial, atentos a ella y sin valorar dicha experiencia. Para algunos autores la capacidad de “mindfulness” incluso se podría considerar como un constructo de personalidad (Vallejo, 2008)

Jon Kabat-Zinn (2004, 2007) responsable del programa “Mindfulness Based Stress Reduction” de la Universidad de Massachussets, define la “conciencia plena” como el proceso de prestar atención de un modo particular: con un fin, en el momento presente y sin juzgar. En la práctica el objetivo no consiste en cambiar el contenido del pensamiento de la persona, sino solamente facilitar el cambio en el modo en el que se relaciona con ese contenido. Se pretende enseñar formas de llegar a ser consciente del funcionamiento de la mente, poder observarla desde fuera, dándonos cuenta de la forma de funcionar automática de nuestro pensamiento.

En muchas ocasiones nuestra mente se encuentra vagando sin orientación alguna, a modo de “piloto automático” y normalmente en el futuro o en el pasado. Con la “conciencia plena” pretendemos hacernos conscientes de los contenidos de la mente momento a momento. Como dice Siegel (2007), “You Obseve and Decouple Automaticity”, es decir que observando desconectamos la automaticidad de nuestro pensamiento. A través de la “conciencia plena” pretendemos facilitar que la persona perciba que sus pensamientos son sólo simples pensamientos y no son “ni yo, ni la realidad”. Esto puede darle a la persona una mayor claridad y un mejor control sobre su vida.

Los componentes clave en este acercamiento son (Vallejo, 2008):

Aprender a centrarse en el momento presente y sentir las cosas como suceden, sin buscar el control. No se pretende cambiar un pensamiento negativo por otro positivo, se busca cambiar la relación con los pensamientos, “los pensamientos no son la realidad” (Segal, Williams, Teasdale, 2002), dejando que cada experiencia sea vivida en su momento.

Abrirse a la experiencia y los hechos, sin interferencias verbales o prejuicios que adulteren la experiencia. Muchas veces confundimos lo que nos decimos con la percepción de la realidad.

Aceptación radical de nuestras experiencias y nuestras reacciones como normales, evitando huir de las vivencias desagradables, el malestar, el enfado o la frustración, todas ellas son reacciones naturales. Es importante también no aferrarse excesivamente a lo placentero.

Elección de las experiencias que queremos vivir y experimentar de forma activa, guiados por nuestros valores, objetivos o proyectos. Aprender a no reaccionar automáticamente, sino a responder eligiendo el camino.

Por último, no se pretende reducir el malestar o el miedo. Muchas personas llegan a sufrir una patología psicológica tratando de evitar situaciones externas desagradables o experiencias internas, esto sucede cuando no se quieren experimentar sensaciones, emociones o imágenes negativas. Llegando a tener un patrón de vida (síndrome de evitación experiencial) que incluye huir deliberadamente del malestar, del sufrimiento y de la ansiedad y que sólo consigue un mayor malestar y una limitación de la vida (Wilson y Luciano, 2002). Si la persona se permite experimentar el miedo o el malestar tal y como aparecen, se produce un efecto de regulación emocional, controlando de forma indirecta esas tan temidas emociones (Kabat-Zinn, 1990)

Las principales intervenciones realizadas con mindfulness como elemento esencial de la terapia han sido: Mindfulness-based stress reduction (MBSR) (Kabat-Zinn, 2004); Mindfulness-based cognitive therapy (MBCT) (Segal, Williams, Teasdale, 2002) orientado a la prevención de recaídas de la depresión; las estrategias mindfulness utilizadas en la terapia dialéctica (Linehan, 1993); y en la terapia de aceptación y compromiso (Hayes, Stroshal, Wilson, 1999).

También se han realizado intervenciones terapéuticas dirigidas a niños con elevados niveles de ansiedad (Randye, Semple, Reid, Miller, 2005), pacientes con depresión (Scherer-Dickson, 2004), para la prevención de conductas suicidas (Williams, Duggan, Crane,  Fennell, 2006), para problemas de ansiedad (McKee, Zvolensky, Solomon, Bernstein,, Leen-Feldner, 2007), en personas adultas con déficit de atención (Hesslinger, Tebartz van Elst, Nyberg, Dykierek, Richter, Berner, Ebert, 2002), para pacientes rumiadores (Rude, Maestas,  Neff, 2007), entrenamiento a padres de niños problemáticos (Dumas, 2005; Eyberg, Graham-Pole, 2005; Altmaier, Maloney, 2007), alumnos de escuelas de secundaria (Napoli, Krech, Holley, 2005). Fabrizio Didonna (2009) reúne en un manual sobre las diversas intervenciones clínicas realizadas con atención plena las siguientes: trastornos de ansiedad en general, TOC, depresión, trastorno límite de la personalidad, trastornos alimentarios, conductas adictivas, estrés postraumático, déficit de atención e hiperactividad, psicosis, dolor crónico, oncología.   Vicente Simón realiza una excelente revisión de los efectos neurofisiológicos del mindfulness (Simón, 2007)

 

2. MÉTODO

 

2.1. Sujetos

Las personas sobre las que se ha intervenido a través de la “atención plena” han sido: un grupo de alumnos (n=20) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia; un grupo de personas (n=25) de Alcàsser, municipio de “l’horta sud” de Valencia, todos ellos reciben una intervención en grupo; un grupo de deportistas (n=10) que habían acudido a consulta psicológica, para mejorar su rendimiento y sobre los que se interviene de forma individual; y un grupo de pacientes con diferentes trastornos mentales (n=18) que habían solicitado intervención psicológica.

La edad de la muestra oscila entre 16 y 65, con una media de edad de 34,93 años (D.T.=15,43). El 31,5 % (n=23) de la muestra son hombres y el 68,5 % (n=50) mujeres. Véase la  tabla 1 para la distribución por edad y género.

 

                                                           

Tabla 1. Distribución de la muestra por edad y género

GRUPO DE EDAD

HOMBRES

MUJERES

TOTAL

N

%*

n

%*

N

%*

De 15 a 25 años

9

12,3

24

32,9

33

45,2

De 26 a 35 años

4

5,5

7

9,6

11

15,1

De 36 a 50 años

9

12,3

3

4,1

12

16,4

De 51 a 65 años

1

1,4

16

21,9

17

23,3

TOTAL

23

31,5

50

68,5

73

100

* Porcentaje respecto al total de la muestra

 

En la Tabla 2 se muestra la distribución de los casos según edad y género, teniendo en cuenta el grupo al que pertenecen (deportistas, estudiantes, residentes de Alcàsser y pacientes).

 

Tabla 2. Número de casos según grupo de la muestra, edad y género

GRUPOS

DE LA MUESTRA

GRUPO EDAD

GÉNERO

De 15 a 25 años

De 26 a 35 años

De 36 a 50 años

De 51 a 65 años

Deportistas

Hombre

6

Mujer

4

Estudiantes

Hombre

2

Mujer

18

Residentes de Alcàsser

Hombre

2

3

1

Mujer

2

1

16

Pacientes

Hombre

1

2

6

Mujer

2

5

2

 

 

En la Tabla 3 se desglosa la distribución de los trastornos mentales diagnosticados en los dieciocho pacientes de la muestra, antes de la administración del programa de mindfulness.

 

Tabla 3. Distribución de trastornos en el grupo de pacientes

 

Trastorno

n

%

Depresión

4

22,2

Ansiedad

4

22,2

Personalidad límite

2

11,1

Pasivo-Agresivo

2

11,1

TOC

2

11,1

Hipocondríaco

2

11,1

Distimia

2

11,1

 

 

 

2.2 Variables e instrumentos de evaluación

Se han evaluado las siguientes variables: Capacidad de atención, Conciencia del pensamiento, Aceptación y Capacidad de estar centrado en el presente. Esta evaluación se ha realizado a través de escala CAMS-R (Cognitive and Affective Mindfulness Scale-Revised)  que consta de doce items, tres de ellos con puntuación inversa, y que se aglutinan en los cuatro factores citados. Se puntúa a través de una escala Likert con cuatro opciones. A mayor puntuación más capacidad de “mindful”. Dicha escala tiene una adecuada consistencia interna y suficiente validez convergente y discriminante (Feldman G., Hayes, A., Kumar S., Greeson J., Laurenceau J.P., 2007) aunque sería conveniente realizar una validación española de la misma para poder trabajar con nuestros resultados.

También se han evaluado la Somatización, Obsesión-compulsión, Sensibilidad interpersonal, Depresión, Ansiedad, Hostilidad, Ansiedad fóbica, Ideación paranoide, Psicoticismo. Estas dimensiones se han valorado a través del SCL-90-R, el cuestionario tiene 90 items, el instrumento original apareció en 1977 y ha sido revisado y adaptado por TEA. Dicho cuestionario se puntúa a través de una escala Likert con cinco opciones, donde a mayor puntuación más síntomas psicopatológicos. Además de las diez dimensiones sintomáticas enumeradas, dispone de tres índices globales:

Índice Global de Gravedad: es una medida de la intensidad del sufrimiento psíquico y psicosomático global.

Total Síntomas Positivos: contabiliza el número total de síntomas presentes, es decir, la amplitud y diversidad de la psicopatología.

 Índice de Distrés de Síntomas Positivos: es un indicador de la intensidad sintomática media.

Por último, se han contabilizado el número de sesiones de meditación “formal” realizadas durante la semana siendo tres las posibilidades, diariamente, tres o cuatro veces por semana, una o ninguna vez por semana. También el número de prácticas diarias de meditación “informal” siendo tres las posibilidades: todos los días tres o más veces, todos los días una o dos veces, algunos días. El número de sesiones de mindfulness a los que asiste el participante.

 

2.3 Objetivos

a. Mejorar la capacidad de “atención plena”, en todos los participantes que practican y acuden a las sesiones de “mindfulness”, evaluada a través de las cuatro variables del CAMS-R: Capacidad de atención, Conciencia del pensamiento, Aceptación y Capacidad de estar centrado en el presente.

b. Reducción, en el caso de las personas con trastornos psicológicos, de las dimensiones del SCL-90-R: Somatización, Obsesión-compulsión, Sensibilidad interpersonal, Depresión, Ansiedad, Hostilidad, Ansiedad fóbica, y de los tres índices globales.

 

2.4 Hipótesis

Hipótesis 1. Aquellas personas que han practicado la meditación formal todos los días o al menos tres o cuatro veces por semana y que realizan la meditación informal una o más veces al día y que además han asistido a más de cuatro sesiones de mindfulness, obtendrán mejores resultados o ganancias en Capacidad de atención, Conciencia del pensamiento, Aceptación y Capacidad de estar centrado en el presente

Hipótesis 2. Las personas con trastornos psicológicos que han practicado la meditación formal todos los días o al menos tres o cuatro veces por semana y que realizan la meditación informal una o más veces al día y que además han asistido a más de cuatro sesiones de mindfulness, reducirán los síntomas de: Somatización, Obsesión-compulsión, Sensibilidad interpersonal, Depresión, Ansiedad, Hostilidad, Ansiedad fóbica, y de los tres índices globales.

 

2.5 Procedimiento: Evaluación y programa

 

2.5.1. Evaluación

La evaluación se realiza de la siguiente forma. Todas las personas contestaron la CAMS-R (Cognitive and Affective Mindfulness Scale-Revised) antes de iniciar el programa y al finalizar el mismo a las ocho semanas. También los participantes contestaron el SCL-90-R (Derogatis, 2002) antes de iniciar el programa y al finalizar el mismo a las ocho semanas. Los participantes, tanto en grupo como individuales, registran diariamente las prácticas de meditación formal e informal así como las actividades agradables y desagradables.

 

2.5.2. Programa de intervención psicológica basado en “consciencia plena”.

Hemos aplicado un programa de “consciencia plena” en grupo a personas que querían aprender a meditar y estudiantes de psicología que cursaban las prácticas de Psicoterapias Cognitivas, también se ha utilizado dicha intervención con pacientes que tras su evaluación se consideraba que la “consciencia plena” les podía beneficiar y deportistas con poca capacidad de concentración. Las sesiones de grupo se han impartido a grupos entre 10 y 25 personas, sin patología psíquica. Consta de 8 a 10 sesiones de una hora y media a dos horas de duración, una vez por semana. Las sesiones individuales se realizan en la consulta psicológica durante una hora semanalmente para aquellas personas que sufren un trastorno mental y para los deportistas que acuden en busca de ayuda psicológica. Para los estudiantes de psicología las sesiones se han realizado en las aulas correspondientes. Se incluyen métodos de meditación junto con técnicas de yoga y estiramientos suaves. Las sesiones constan de periodos de exploración interior que oscilan entre 5 y 30 minutos, donde la persona, guiada por el terapeuta, toma consciencia de su respiración, su cuerpo, los estímulos externos e internos, los pensamientos, emociones y sensaciones, que nos llegan a la cabeza. Estos periodos se alternan con momentos de diálogo y exploración en grupo, en las que se analizan las situaciones agradables y desagradables, las emociones y las bases para cultivar la conciencia plena. Estas según Kabat-Zinn (2004) son las que a continuación enumeramos:

  1. Vivir momento a momento. Planificar o prepararse para el futuro es adecuado cuando lo hacemos con conciencia plena. La rumiación, el constante diálogo interno y la anticipación de consecuencias negativas no nos ayudan a tener dicha conciencia plena.
  2.  No juzgar a los demás, ni juzgarse. Si logramos suspender o evitar juzgar podemos ver la realidad sin vincularnos emocionalmente.
  3. Confiar en las propias capacidades y recursos, asumiendo la propia responsabilidad y llegar a ser lo que realmente somos, liberándonos de todo lo que no pertenece a esa identidad esencial.
  4. Cultivar la mente de principiante, abierta, interesada. Evitando interpretar la realidad mediante situaciones pasadas.
  5. No buscar resultados. Fijarse en el proceso e intentar hacerlo lo mejor posible.
  6. Aceptar la realidad como es, recordando la plegaria “Señor dame fuerzas para cambiar lo que se puede cambiar, paciencia para aceptar lo que no se puede cambiar y sabiduría para distinguir entre ambas”
  7. Cuidarse, tratarse con amor y con cariño.

La meditación “formal” utilizada es del tipo Vipassana, se realiza sentado o tumbado, facilitando grabaciones en audio de las diferentes meditaciones (Gil, 2008)  (exploración corporal, toma de conciencia de los pensamientos y las sensaciones, meditación completa). También se les enseña a meditar de pie, caminando o realizando yoga (Tai Chi o estiramientos). Además se anima a la persona a realizar ejercicios de meditación “informal” tomando conciencia plena mientras se conduce, parado en un semáforo, duchándose, limpiándose los dientes, comiendo y un largo etcétera. Además se introducen en las sesiones periodos de silencio, para que la persona aprenda a prestar atención plena a sus acciones y corte tanto con el diálogo interno como con el externo.

 

3. Resultados.

3.1. Objetivo a. Mejorar la capacidad de “atención plena”, en todos los participantes que practican y acuden a las sesiones de “mindfulness”, evaluada a través de las cuatro variables del CAMS-R: Capacidad de atención, Conciencia del pensamiento, Aceptación y Capacidad de estar centrado en el presente.

Los resultados muestran diferencias significativas en todos los sujetos antes y después de haber intervenido en el programa de mindfulness, ampliando su capacidad total de atención plena (t=-10,96; p=.000). El programa ha sido beneficioso para los sujetos, que han ampliado su capacidad de atención (t=-9,68; p=.000), de conciencia del pensamiento (t=-8,80; p=.000), de aceptación (t=-9,32; p=.000), y su capacidad de estar centrado en el presente (t=-10,34; p=.000) (Véase la Tabla 4).

 

Tabla 4. Diferencias medias en “atención plena” antes y después de la intervención

 

VARIABLES

Pre

M(DT)

Post

M(DT)

t

Capacidad de atención

5,21 (1,26)

6,64 (1,44)

-9,69**

Conciencia del pensamiento

5,84 (1,74)

7,19 (1,65)

-8,80**

Aceptación

5,59 (1,53)

6,85 (1,49)

-9,32**

Capacidad estar centrado en presente

5,51 (1,44)

6,93 (1,41)

-10,34**

TOTAL

22,19 (5,37)

27,56 (5,38)

-10,96**

Nota. **p<.001. M=media; DT= Desviación típica

 

 

3.2. Objetivo b. Reducción, en el caso de las personas con trastornos psicológicos, de las dimensiones del SCL-90-R: Somatización, Obsesión-compulsión, Sensibilidad interpersonal, Depresión, Ansiedad, Hostilidad, Ansiedad fóbica, y de los tres índices globales.

Hemos analizado las diferencias en todas las variables del SCL en las personas con trastornos psicológicos, observándose una disminución significativa en todas ellas tras la participación en el programa de mindfulness (Véase la Tabla 5). Pero además si comprobamos los baremos del manual de TEA (2002) tanto en el baremo para mujeres como para varones de muestra psiquiátrica, las puntuaciones en todas las escalas antes de la intervención se sitúan entre el percentil 60 y el 85 y después de la intervención se sitúan entre el percentil 40 y 70. El número de personas que ha asistido a las 8 sesiones es 7 (38,9%), el número de personas que ha asistido a siete sesiones es 6 (33,3%) y el numero de asistentes a 6 sesiones es de 4 (22,2%). Únicamente uno de los pacientes asistió a cuatro sesiones (n=1; 5,6%). Respecto a la meditación formal la mayor parte de los pacientes (n=11; 61,1%) la ha practicado diariamente. El resto (n=7; 38,9%) tres o cuatro veces por semana. En la práctica de la meditación informal se observa que la mitad de los pacientes (n=9; 50%) la ha practicado tres o más veces todos los días, seguidos por los pacientes que la han practicado una o dos veces todos los días (n=8; 44,4%). Únicamente uno de los pacientes la ha practicado algunos días (n=1; 5,6%).

 

Tabla 5. Diferencias medias en “síntomas psicopatológicos” antes y después de la intervención, en la muestra de pacientes

 

VARIABLES

Pre

M(DT)

Post

M(DT)

t

Somatización

2,06 (0,55)

1,65 (0,43)

8,40**

Obsesión-compulsión

2,18 (0,50)

1,73 (0,49)

6,10**

Sensibilidad interpersonal

1,27 (0,67)

0,94 (0,44)

4,96**

Depresión

2,37 (0,52)

1,79 (0,44)

8,76**

Ansiedad

2,72 (0,23)

2,07 (0,26)

11,99**

Hostilidad

1,87 (0,82)

1,31 (0,54)

5,15**

Ansiedad fóbica

2,17 (0,82)

1,45 (0,51)

6,12**

Ideación paranoide

1,65 (1,02)

1,44 (0,88)

3,61*

Psicoticismo

1,03 (0,58)

0,81 (0,45)

4,08**

ADI

1,07 (0,53)

0,80 (0,40)

5,24**

TOTAL

170,11 (25,10)

130,00 (23,39)

15,48**

Índice global de gravedad

1,88 (0,28)

1,44 (0,26)

15,74**

Total síntomas positivos

62,17 (9,36)

57,61 (8,66)

4,27**

Índice de distrés de sintomas positivos

2,74 (0,28)

2,26 (0,31)

7,85**

Nota. **p<.001. M=media; DT= Desviación típica

 

 

 

3.3. Hipótesis 1. Aquellas personas que han asistido a más de cuatro sesiones de mindfulness, han practicado la meditación formal todos los días o al menos tres o cuatro veces por semana y que realizan la meditación informal una o más veces al día obtendrán mejores resultados o ganancias en Capacidad de atención, Conciencia del pensamiento, Aceptación y Capacidad de estar centrado en el presente.

Como puede observarse (Tabla 6), antes de la participación en el programa no existen diferencias significativas en “atención plena” entre los sujetos de estudio. Tras la participación en el programa se observan diferencias significativas en todas las escalas. El grupo que ha participado en cinco o más sesiones de mindfulness ha aumentado significativamente, respecto al otro grupo, en todas las escalas, incrementándose su capacidad total de atención plena (t=-5,22; p=.000).

 

Tabla 6. Diferencias medias en “atención plena” según nº de sesiones de mindfulness en las que participa, antes y después del programa

 

 

VARIABLES

 

4 o menos

n=18

M(DT)

5 o más

n=55

M(DT)

t

PRE

Capacidad de atención

5,33 (1,19)

5,16 (1,29)

0,52

Conciencia del pensamiento

6,33 (1,14)

5,67 (1,88)

1,79

Aceptación

5,67 (1,41)

5,56 (1,57)

0,61

Capacidad estar centrado en presente

5,72 (1,27)

5,44 (1,49)

0,79

TOTAL

23,06 (4,45)

21,91 (5,65)

0,88

POST

Capacidad de atención

5,56 (0,86)

7,00 (1,41)

-5,20**

Conciencia del pensamiento

6,28 (0,96)

7,49 (0,72)

-3,75**

Aceptación

5,67 (1,28)

7,24 (1,35)

-4,45**

Capacidad estar centrado en presente

6,00 (0,97)

7,24 (1,40)

-4,17**

TOTAL

23,44 (3,26)

28,91 (5,27)

-5,22**

Nota. **p<.001. M=media; DT= Desviación típica

 

Como puede observarse en la Tabla 7, existen 20 personas que han practicado la meditación formal una o menos veces a la semana, 21 que la han practicado tres o cuatro veces a la semana y 32 que la han  practicado diariamente. Antes de la intervención existen diferencias significativas en “capacidad de estar centrado en el presente” (F= 4,14; p = .05), pero no en el resto de los factores. Después de la intervención aparecen diferencias significativas en el resto de los factores, siendo la diferencia en la capacidad total de atención plena a favor de aquellas personas que más han practicado la meditación formal (F = 5,88; p = .05)

 

Tabla 7. Diferencias medias en “atención plena” según nº de meditaciones formales que se realizan a la semana, antes y después del programa de intervención

 

FRECUENCIA

VARIABLES

 

1 o menos a la semana

n=20 M(DT)

3 ó 4 a la semana

n=21 M(DT)

Diariamente

N=32 M(DT)

F

PRE

Capacidad de atención

5,60 (1,27)

5,05 (1,16)

5,06 (1,29)

1,37

Conciencia del pensamiento

6,75 (1,33)

5,48 (1,40)

5,50 (1,98)

2,26

Aceptación

6,00 (1,41)

5,19 (1,25)

5,59 (1,72)

1,46

Capacidad estar centrado en presente

6,05 (1,28)

5,14 (1,01)

5,41 (1,68)

4,14*

TOTAL

24,40 (4,67)

20,86 (4,35)

21,69 (6,06)

2,59

POST

Capacidad de atención

5,75 (1,02)

6,67 (1,35)

7,19 (1,47)

7,22**

Conciencia del pensamiento

6,65 (1,27)

7,33 (1,77)

7,44 (1,74)

5,03*

Aceptación

5,95 (1,43)

6,86 (1,28)

7,41 (1,41)

6,86*

Capacidad estar centrado en presente

6,15 (1,04)

7,05 (1,40)

7,34 (1,45)

1,54

TOTAL

24,45 (4,08)

27,76 (4,93)

29,38 (5,63)

5,88*

Nota. * p<.05; **p<.001. M=media; DT= Desviación típica

 

Como puede observarse en la Tabla 8, existen 22 personas que han practicado la meditación informal algunos días, 19 que la han practicado una o dos veces al día y 32 que la han practicado tres ó más veces al día. Antes de la intervención no existen diferencias significativas en ninguno de los factores. Después de la intervención aparecen diferencias significativas en el resto de los factores, menos en la “capacidad de estar presente”, siendo la diferencia en la capacidad total de atención plena a favor de aquellas personas que más han practicado la meditación informal (F = 7,34 ; p = .000)

 

Tabla 8. Diferencias medias en “atención plena” según nº de sesiones de meditación informal en las que participa, antes y después del programa

 

FRECUENCIA

VARIABLES

 

Algunos días

n=22 M(DT)

1 ó 2 al día

n=19 M(DT)

3 ó más al día

n=32 M(DT)

F

PRE

Capacidad de atención

5,50 (1,26)

4,84 (1,17)

5,22 (1,29)

1,41

Conciencia del pensamiento

6,64 (1,33)

5,47 (1,64)

5,50 (1,90)

2,64

Aceptación

5,86 (1,42)

5,37 (1,67)

5,53 (1,52)

0,57

Capacidad estar centrado en presente

5,95 (1,29)

4,95 (1,51)

5,53 (1,41)

3,57

TOTAL

23,95 (4,74)

20,63 (5,57)

21,91 (5,47)

2,10

POST

Capacidad de atención

5,73 (0,99)

6,63 (1,46)

7,28 1,37

9,40**

Conciencia del pensamiento

6,59 (1,22)

7,32 (1,77)

7,53 (1,76)

5,81*

Aceptación

5,95 (1,36)

6,84 (1,17)

7,47 (1,46)

8,08**

Capacidad estar centrado en presente

6,23 (1,02)

6,84 (1,46)

7,47 (1,41)

2,28

TOTAL

24,45 (3,89)

27,53 (5,07)

29,72 (5,51)

7,34**

Nota. **p<.001. M=media; DT= Desviación típica

 

3.4. Hipótesis 2. Las personas con trastornos psicológicos que han practicado la meditación formal todos los días o al menos tres o cuatro veces por semana y que realizan la meditación informal una o más veces al día y que además han asistido a más de cuatro sesiones de mindfulness, reducirán los síntomas de: Somatización, Obsesión-compulsión, Sensibilidad interpersonal, Depresión, Ansiedad, Hostilidad, Ansiedad fóbica, y de los tres índices globales.

Como puede observarse en la Tabla 5: Diferencias medias en “síntomas psicopatológicos” antes y después de la intervención, en la muestra de pacientes. Las 18 personas con trastornos mentales disminuyen significativamente los síntomas evaluados a través del SCL-90, situándose entre el percentil 40 y 70 tanto en el baremo para mujeres como para varones de muestra psiquiátrica. Esto indica que hay una mejoría importante en sus síntomas, que antes de la intervención estaban entre los percentiles 60 a 85. Aquí no hemos podido utilizar grupo de control porque de los 18 casos, sólo uno acudió a 4 sesiones y ha practicado la meditación informal pocas veces (n=1; 5,6%), todos han practicado la meditación formal al menos 3 o 4 veces por semana.

 

4. Discusión y conclusiones.

Respecto a la hipótesis 1. Aquellas personas que han asistido a más de cuatro sesiones de mindfulness, han practicado la meditación formal todos los días o al menos tres o cuatro veces por semana y que realizan la meditación informal una o más veces al día obtendrán mejores resultados o ganancias en Capacidad de atención, Conciencia del pensamiento, Aceptación y Capacidad de estar centrado en el presente. Los resultados encontrados nos indican que la asistencia a las sesiones de mindfulness, la práctica de la meditación formal e informal mejoran significativamente las habilidades de mindful: Capacidad de atención, Conciencia del pensamiento, Aceptación y Capacidad de estar centrado en el presente. Resultados semejantes fueron encontrados por  Baer, Smith, Hopkins, Krietemeyer, & Toney, (2006), teniendo en cuenta la práctica de los sujetos de las tareas para casa de atención plena, encuentran diferencias significativas en el BSI (Brief Symptom Inventory, Derogatis, 1992) y la escala de Mindfulness FFMQ (Baer et al. 2006).

Respecto a la hipótesis 2. Las personas con trastornos psicológicos que han practicado la meditación formal todos los días o al menos tres o cuatro veces por semana y que realizan la meditación informal una o más veces al día y que además han asistido a más de cuatro sesiones de mindfulness, reducirán los síntomas de: Somatización, Obsesión-compulsión, Sensibilidad interpersonal, Depresión, Ansiedad, Hostilidad, Ansiedad fóbica, y de los tres índices globales. Podemos concluir que la asistencia a las sesiones de mindfulness y la práctica de la meditación formal e informal reducen los síntomas evaluados por el SCL-90 en personas con trastornos mentales. Bedard, Felteau, Mazmanian, Fedyk, Klein, Richardson,  Parkinson y Minthorn-Biggs, (2003) encontraron, en pacientes que habían sufrido un traumatismo craneal, diferencias significativas en el índice global PSDI (Índice de distrés de síntomas positivos) del SCL-90 (p = .054). En España Andrés Martín ha examinado la eficacia del programa para la reducción del estrés de Kabat-Zinn (MBSR) con un grupo de 28 voluntarios, en su mayoría profesionales de la salud. El 75 por ciento de los participantes completó el programa y el malestar psicológico de estos se redujo en un 49 por ciento según el SCL-90R. El malestar físico también mejoró, con una reducción del 44 por ciento de los síntomas médicos (Martin Asuero, García de la Banda, Benito Oliver, 2005; Martin Asuero, García de la Banda, 2007)

 

 

 

            5. Referencias Bibliográficas

 

Altmaier, E.; Maloney, R. (2007)  An Initial Evaluation of a Mindful Parenting Program. Journal of clinical psychology, Vol. 63(12), 1231–1238

 

Baer, R. A., Smith, G. T., Hopkins, J., Krietemeyer, J., & Toney, L. (2006). Using self-report assessment methods to explore facets of mindfulness. Assessment, 13, 27–45.

 

Bedard, M.; Felteau, M.; Mazmanian, D.; Fedyk, K.; Klein, R.; Richardson, J. ; Parkinson, W.; Minthorn-Biggs, M.B. (2003).  Pilot evaluation of a mindfulness-based

intervention to improve quality of life among individuals who sustained traumatic brain injuries. Disability and Rehabilitation, 25 (13), 722-731

 

Derogatis, L. R. (1992). The brief symptom inventory (BSI): Adminstration, scoring and procedures manual-II (2nd ed.). National Computer Systems, Minneapolis.

 

Derogatis, L.R. (2002) “SCL-90-R cuestionario de 90 síntomas”. Madrid: TEA

 

Didonna, F. (2009) Clinical Handbook of Mindfulness. Springer, New York.

 

Dumas, J. E. (2005). Mindfulness-Based Parent Training: Strategies to Lessen the Grip of Automaticity in Families With Disruptive Children. Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology, 34(4), 779–791

 

Feldman G., Hayes, A., Kumar S., Greeson J., Laurenceau J.P. (2007) “Mindfulness and Emotion Regulation: The Development and Initial Validation of the Cognitive and Affective Mindfulness Scale-Revised (CAMS-R)” J Psychopathol Behav Assess 29:177–190

 

Eyberg, S. M.; Graham-Pole, J.R. (2005) Mindfulness and Behavioral Parent Training: Commentary. Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology. 34(4), 792–794

 

Gil, J. (2008) “Diploma de Actualización en la intervención cognitiva de la depresión, la ansiedad y otros trastornos psicológicos.” Fundación Universidad Empresa. ADEIT. Valencia

 

Hayes, S. C.; Stroshal, K. D. y Wilson, K. G. (1999). Acceptance and Commitment Therapy. New York. Guilford Press.

 

Hayes, S.C., Luoma, J. B., Bond, F.W., Masuda, A., Lillis, J. (2006). “Acceptance and commitment therapy: model, processes and outcomes”. Behaviour Research and Therapy, 44, 1-25.

 

Hesslinger, B.; Tebartz van Elst, L.; Nyberg, E.; Dykierek, P.; Richter, H.; Berner, M.; Ebert, D. (2002) Psychotherapy of attention deficit hyperactivity disorder in adults: A pilot study using a structured skills training program.  Eur. Arch. Psychiatry Clin. Neurosci. 252 : 177–184

 

Kabat-Zinn, J. (1990) Full catastrophe living: Using the wisdom of your body and mind to face, stress, pain and illness. N.Y. Dell Publishing. Traducido por Kairos

 

Linehan, M. (1993). Cognitive-behavioral treatment of borderline personality disorder. New York. Guilford Press

 

Martin Asuero, A., García de la Banda, G., Benito Oliver, E (2005) “Reducción del estrés mediante atención plena: la técnica MBSR en la formación de los profesionales de la salud”. Análisis y Modificación de Conducta, 31,557-571

 

Martin Asuero, A., García de la Banda, G. (2007) The advantages of being present: Developing mindfulness to reduce distress. International Journal of Clinical and Health Psychology, 7(2) 369-384.

 

McKee,L; Zvolensky, M.J.; Solomon, S.E.; Bernstein,A.; Leen-Feldner, E. (2007) Emotional-Vulnerability and Mindfulness: A Preliminary Test of Associations among Negative Affectivity, Anxiety Sensitivity, and Mindfulness Skills. Cognitive Behaviour Therapy, 36(2) 91–101.

 

Napoli, M.; Krech, P.R.; Holley, L.C. (2005) Mindfulness Training for Elementary School Students: The Attention Academy. Journal of Applied School Psychology, Vol. 21(1), 99-125

 

Randye J. ;Semple, R.J.; Reid, E.F.G.;Miller, L. (2005)“Treating Anxiety With Mindfulness: An Open Trial of Mindfulness Training for Anxious Children”. Journal of Cognitive Psychotherapy: An International Quarterly. 19-4.

 

Rude, S.S.; Maestas, K.L.; Neff, K. (2007) Paying attention to distress: What’s wrong with rumination?. Cognition and emotion, 21 (4), 843-864

 

Simón, V.M. (2007). Mindfulness y neurobiología. Revista de Psicoterapia, XVII, 65; 5-31.

 

Siegel, D.J. (2007). The Mindful Brain. Norton & Company. New York. London.

 

Scherer-Dickson, N. (2004) “Current developments of metacognitive concepts and their clinical implications: mindfulness based cognitive therapy for depression”.  Counselling Psychology Quarterly. 17- 2, pp. 223–234

 

Segal, Z.V.; Williams, J.M.; Teasdale, J.D. (2002) Mindfulness based cognitive therapy for depression. New York. The Guilford Press. Traducción española 2006 por DDB.

 

Vallejo, M.A., (2008). “Mindfulness o atención plena: de la meditación y la relajación a la terapia”. En F.J. Labrador (Ed.) Técnicas de modificación de conducta, pp 225-242. Madrid: Pirámide.

 

Williams J.M.G.; Duggan, D.S.; Crane, C.; Fennell, M.J.V. (2006) “Mindfulness-Based Cognitive Therapy for Prevention of Recurrence of Suicidal Behavior” Journal of Clinical Psychology. 62(2), 201–210